Cholo soy y no me complazcas Viernes, 13 junio 2014

Un gesto ejemplar

Hernán Migoya

Escritor y guionista español. Ya está a la venta su nueva novela, "La flor de la limeña" (Planeta Perú).

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El Rey Juan Carlos I ha abdicado de su simbólico (pero cotizadísimo) papel en España bastante más tarde de lo debido… Y parece que se prepara sucesión, en medio de una sociedad dividida, de la que una parte importante pide a gritos que se plantee ya una consulta sobre la pertinencia o no de la continuidad monárquica. El Rey se va con la cabeza gacha, cazador cazado, cuando se está viviendo el mayor colapso económico, político y moral de toda la democracia española.

 

Un país cabreado

Y es que España es un país en crisis… perpetua. El pegamento que nos unió temporalmente para vehicular la democracia en los 70, pegamento del que el Rey fue parte importante, ya se ha secado y su fórmula deviene caduca para una nueva generación que no cree en Príncipes ni Princesas.

Es el mío un país complicadísimo, empezando por el hecho de que no es un país: son varios, casi siempre mal avenidos, tanto que a veces parece que basan su unidad nacional en el odio que se tienen unos a otros ¡o a sí mismos!

Quien más agudamente definió España en pocas palabras fue otro monarca, el italiano que nos reinó durante poco más de dos años (de 1870 a 1873), Amadeo de Saboya, y que renunció de lo más aliviado tras calificar nuestro eterno descontento de “ingobernable”.

Caricatura Chumy Chúmez

Caricatura Chumy Chúmez

“Si fueran extranjeros los enemigos de su dicha, entonces, al frente de estos soldados, tan valientes como sufridos, sería el primero en combatirlos; pero todos los que con la espada, con la pluma, con la palabra agravan y perpetúan los males de la Nación son españoles”. Es decir: somos nuestro peor enemigo.

El mejor análisis moderno que he leído nunca de España lo aportó en 1943 el hispanista británico Gerald Brenan. Escrito en caliente, apenas terminada la Guerra Civil Española, este brillante ensayo impresionista de un partidario republicano que mira desde fuera nos retrata con mayor precisión de la que nosotros lograríamos nunca. El libro se puede encontrar colgado en Internet (imagino que legalmente) por la Confederación General del Trabajo de Barcelona.

Brenan abomina del levantamiento franquista y el fascismo, pero no ahorra palos a todos los extremos ideológicos españoles; peor aún: los relaciona y halla una raíz común para un pueblo tan autodestructivo, descreído y violento, demostrando que se puede ser ateo y revolucionario y obedecer en esencia un esquema mental católico: el fanatismo de muchos compatriotas se basa en la misma demonización y divinización radicales, en la simplificación a términos unidimensionales que reflejan el Bien y el Mal absolutos que con tanto éxito ha vendido siempre la “Santa” Iglesia…

Caricatura  Chumy Chúmez

Caricatura Chumy Chúmez

También resulta curioso que la constante obsesión materialista y fijación por el dinero, aunque disfrazada muchas veces de conciencia social, acabe rigiendo casi todos los criterios. Nunca parece importarnos la calidad de las cosas, sino su gratuidad.  Tal vez por eso somos una nación pionera en las descargas ilegales, doblando la media europea. Tal vez por eso nuestra mayor tradición cultural (de El buscón de Quevedo al Torrente de Segura) sea la picaresca y no la épica…

Y tal vez por eso también ha pasado lo que ha pasado en mi país: al fin, tras años de abusos y de impunidad, ha estallado la olla podrida, exponiendo cientos de casos de corrupción política, institucional, empresarial, laboral, personal… y aún no se conocen todos.

 

La cultura satírica contra el Poder: antecedentes de El Jueves

Esa tradición picaresca continúa siendo nuestra veta artística más rica y jugosa. Afortunadamente, el humor negro y la sátira españoles han mirado con ingenio nuestra realidad desde siempre, y detrás de la revista de humor El Jueves hay una larga tradición de publicaciones similares, empezando por La Codorniz, fundada en 1941 por el excepcional dramaturgo Miguel Mihura:

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Le siguieron otras publicaciones tan irreverentes, brutales y ácidas como Hermano Lobo (1972-1976):

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Esa revista fue fundada por el que probablemente haya sido el Buñuel del humor gráfico, Chumy Chúmez:

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El Papus (1973-1986) fue el directo antecedente de El Jueves, de donde surgieron sus principales fundadores, ofreciendo una publicación incomodísima en plena transición democrática. A lo largo de su accidentada trayectoria sufriría sanciones y suspensiones varias, y hasta un atentado fascista en 1977 por el grupo terrorista de tremebundo nombre Alianza Apostólica Anticomunista. Hoy, alguna de sus agresivas portadas sería juzgada bajo otro prisma:

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Fundada ese mismo año, El Jueves es ya la revista española más longeva de estas características: ¡tres décadas y media saliendo a los kioscos semanalmente! Su humor insobornable ha puesto bajo su objetivo burlón todos los asuntos españoles (políticos, culturales y sociales)… incluida la Monarquía.

 

Mi reino por una tregua de la prensa

Tras un par de décadas de fidelidad al plantel “clásico” de la revista, El Jueves renovó con éxito generación de humoristas y contenidos desde 1995, principalmente gracias a la incorporación de los historietistas catalanes Albert Monteys y Manel Fontdevila, que marcaron la dirección y tono a seguir, seleccionando todo un pelotón de excelentes autores. Ambos proceden de una cultura fundamentalmente comiquera: Monteys es más desenfadado y lúdico, Fontdevila más ideologizado y combativo; los dos poseen una integridad a prueba de bombas y presiones políticas.

Desde siempre, su apuesta por reírse de todo fue clara, y el Rey Juan Carlos no supuso la excepción. Así, lo hemos visto en portadas gozosamente irrespetuosas :

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Pero el Rey fue también protagonista involuntario de una sarcástica parodia en la serie de humor Pascual, mayordomo real, de la mano de los autores Idígoras y Pachi, donde era retratado como un bonachón mujeriego, rayano en la discapacidad mental

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Fontdevila ya tuvo problemas en 2007 por esta portada que guionizó para el dibujante Guillermo Torres:

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Un juez ordenó entonces el secuestro de la revista (gesto algo inútil en la era de Internet) y los dos artistas tuvieron que pagar una multa de 3.000 euros cada uno. Fontdevila comentó entonces con ironía: “Nosotros trabajamos haciendo dibujos y el juez haciendo de juez, y entre todos levantamos España” (diario El País).

Lo que Fontdevila quería dejar de manifiesto es que la labor de un humorista político independiente es siempre parodiar, ridiculizar o satirizar al Poder. Está por ver que la labor del Juez fuese tan profesional y transparente como la suya…

 

La portada más light

Pareciera que en estos tiempos modernos, con un bagaje tan transgresor como el de El Jueves, no podría ya publicarse nada que ofendiese el honor de la Monarquía española. Y sin embargo, la revista ha vuelto a ser censurada:

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La prensa difundió que sus nuevos propietarios desde 2006 (el grupo RBA, editores de revistas tan “limpias” como la edición española de National Geographic o El Mueble) recibieron una llamada de la Casa Real, molesta con la portada escogida, y decidieron retirar y destruir los 60.000 ejemplares antes de distribuirlos, sustituyéndolos por otra portada con protagonista más plebeyo. Fontdevila asegura que no cree que haya habido tal llamada, sino que se trata simplemente de una “decisión de empresa”, ahora que RBA se codea con políticos e influencias de altos vuelos.

Son malos tiempos económicos para mordazas tan burdas: la portada es a mi parecer bastante ligera en comparación con la mayoría de las espectaculares puyas dedicadas a la Familia Real desde El Jueves. ¿El traspaso por parte de Juan Carlos I a Felipe VI de una hedionda corona llena de mierda? ¡Eso no es nada!

De todos modos, si realmente se ejercieron presiones Reales sobre RBA, sospecho que no es la dureza lo que molestó: es el momento… Amplios sectores de la sociedad se están movilizando en la calle para exigir un debate sobre si España debe o no seguir aceptando integrar la Monarquía en el modelo democrático: desde arriba no se desean cuestionamientos y menos si son bufos o irrespetuosos. Pero el humor satírico debe ser irrespetuoso para cumplir su labor social.

Con este acto de cobardía por parte de RBA, lo único que han logrado es empeorar el clima de hartazgo hacia los Borbones, poniendo en evidencia, una vez más, la retahíla de censuras, tapadillos y publicaciones secuestradas que han tenido como objetivo salvaguardar la imagen y buen nombre de la Casa Real.

Y hoy, la gente ya está harta.

 

Un soplo de esperanza

Tras anunciarse la consigna editorial por parte de RBA de que los autores de El Jueves podían a partir de ahora realizar chistes sin trabas sobre la Casa Real en el interior de la revista PERO JAMÁS EN LA PORTADA, tanto Monteys como Fontdevila hicieron pública su decisión de abandonar un equipo del que han sido flamante estandarte durante casi veinte años.

Personalmente, la inmediata dimisión de ellos dos, junto a otro grupo de sólidos colaboradores de la revista (Manuel Bartual, Paco Alcázar, Bernardo Vergara, Malagón, Guillermo Torres, Paco Sordo y el escritor Isaac Rosa… perdón si me dejo alguno más en el tintero) es la peor noticia artística y la mejor noticia ética que me ha dado España en estos últimos meses. Entre tantos titulares copados por la corrupción, el abuso de poder, las tragedias sociales y las desgracias colectivas, esta desobediencia del autoritarismo aporta un soplo de aire puro que me hace recuperar la fe en la dignidad de los artistas y de su sociedad.

El hecho además de que se trate en su mayoría de autores de cómic me enorgullece. Para mí, y espero que para muchos ciudadanos, su decisión es hoy un gesto ejemplar en un país sin casi ejemplos… Un valioso referente de que no todos tenemos que hundir la testa ni lamer la bota de quien por darnos de comer se cree dueño de almas.

Y creo que, en una segunda lectura, lo que estos autores están diciendo con su actitud es: o devolvemos el debate de nuestro futuro a la gente o esto va a explotar por los aires. No me siento fanático republicano (trato de no militar en nada salvo el respeto a la convivencia y el derecho a disentir de todos), pero de celebrarse un referéndum sobre la Monarquía, votaría NO a ella. No me preocupa el resultado, de todos modos: lo que quiero es que mis compatriotas decidan libremente qué es lo que quieren y vivan avenidos, sin agresividad ni crispaciones.

Claro que también habría que solucionar el tema del referéndum sobre la independencia en Cataluña y después en Euskadi y después en… No importa. Que se organicen todos los referéndums y los ciudadanos puedan elegir pacíficamente el tipo de sociedad que desean construir. El que deseamos destruir ya lo sabemos desde hace años.

Por eso prefiero que España se descuajaringue en varios países transparentes, ilusionados y con futuro a que perviva como un solo país podrido que se cae a pedazos.

Gracias, jueveros.

Hernán Migoya

Escritor y guionista español. Ya está a la venta su nueva novela, "La flor de la limeña" (Planeta Perú).
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