Cholo soy y no me complazcas , noticias Sábado, 8 agosto 2015

«El narco coreano» no trata de narcos, pero te descubrirá al mejor director de acción del mundo

Hernán Migoya

Escritor y guionista español. Ya está a la venta su nueva novela, "La flor de la limeña" (Planeta Perú).

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Les presento al mejor director de cine de acción de nuestros tiempos:

¡Hola, caracola! (Foto de www.hancinema.net).

O tal vez no, pero desde luego es mi favorito.

Puede que, si hablamos estrictamente de acción, este sea más desenfrenado. O aquellos más elegantes.

Pero en términos de una acción que también involucre emoción, personajes empáticos, situaciones límites y conmoción de los sentidos del espectador hasta dejarlo exangüe, no hay otro director actual como Ryoo Seung-wan .

El póster más bonito que ha colgado nunca de mis paredes.

 

-Historia de una mitomanía

Todo empezó en Cannes, en 2002. Yo trabajaba en el equipo de selección del Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges y llevaba varios días seguidos chupándome de cinco a siete películas por jornada con el fin de descubrir y escoger alguna interesante que llevar a nuestro evento.

Y entonces me metí a ver una cinta surcoreana de la que no tenía información previa: la pillé empezada y poco a poco me fue enganchando. Sin darme cuenta, su director, desconocido para mí, me había metido en una montaña rusa que a la hora ya avanzaba sin frenos y destino desconocido. Cuando terminé sus casi dos horas de metraje, llamé enfervorecido a mi jefe y le convencí de que lleváramos ese largometraje a la sección asiática del Festival.

Y así fue como mi película favorita de ese lustro, No Blood No Tears, de Ryoo Seung-wan, se estrenó por fin en España.

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Así les van quedando las caras a las protagonistas.

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Y así se me quedó a mí mientras veía esta película.

Ahora, trece años después, cruzo delante de un hueco en Miraflores (Lima) y por pura chiripa me encuentro su última obra, que aún no había visto, Bereullin, retitulada por alguien con mucho sentido del humor, la imaginación y los juegos de palabras como El narco coreano. ¡Con ese título me costó adivinar la identidad real de la pela! Y la visiono nada más llegar a casa ¡y también es maravillosa!

Les advierto: en cuanto a cineastas coreanos, Ryo Seung-wan no tiene la majestuosidad visual de Park Chan-wook ni el (para mí, desmesurado) prestigio de Bong Joon-ho.

Pero es de esos directores que cuando narran una historia, parece que estén contándotela sólo a ti.

Ésta es su filmografía de largo aliento (me ahorro los títulos en coreano para no volverme loco):

 

-Die Bad (2000)

Este primer largometraje fue un divertimento que ya demostraba la inventiva visual de Ryo-Seung Wan. Conformada por cuatro episodios escritos  por él, también contó con la participación de su hermano Ryu Seung-beom, actor habitual en casi todos sus filmes. A mí me parece una película de factura un poco pedestre, no en vano es de producción semiamateur, pero contiene momentos muy interesantes.

 

-No Blood No Tears (2002)

Es como Thelma y Louise en buena: el vía crucis por el que deben pasar dos mujeres nacidas para perder que deciden un día aliarse con el fin de cambiar su perro destino arrastra al propio espectador por dos horas de emociones extremas. Un viaje maravilloso con dos personajes femeninos extraordinarios: la cuarentona Gyung-sun, ex-prostituta y ex-ladrona, y la alocada Soo-jin, aspirante a estrella pop y entretanto amante de gángster.

Imposible no enamorarse de ellas en el camino. Un título que nunca me cansaré de revisitar.

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Preciosa imagen promocional de Arahan.

-Arahan (2004)

Con cierta mayor repercusión internacional (en España se llegó a estrenar en DVD) a rebufo  del éxito de Shaoling SoccerArahan también mezcla comedia y artes marciales en esta original y visualmente gozosa puesta al día de una prototípica pero muy lúdica historia de profecías. La protagoniza el hermano del director y probablemente es la que más agrade de toda su filmografía a un público masivo.

 

-Crying Fist (2005)

La versión masculina de No Blood No Tears en cuanto a retrato de perdedores, Crying Fist resulta mucho más ambiciosa artísticamente al explotar las virtudes dramáticas del hermanísimo Ryu Seung-beom y el aclamado Choi Min-shik (Old boyI Saw the Devil, Lucy), en la piel de dos muertos de hambre que deciden presentarse a un torneo de boxeo. Seguimos a cada uno por su lado y terminamos viéndoles enfrentados, sin que el espectador decida a quién retirar sus simpatías: sobre todo en el apabullante round que se ofrece en plano secuencia. Un banquete para cualquier cinéfilo.

 

-The City of Violence (2006)

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Oh, yeaaaah.

 

Esta película hará las delicias de los fans de Kill Bill. Protagonizada por el propio director (tal vez eso le reste puntos) y por su coreógrafo habitual de artes marciales, el estilizado Doo-hong Jung, se trata de un homenaje atropellado pero divertido y por momentos muy trepidante al cine de Hong Kong, con referencias deliciosas a filmes de pandilleros como The Warriors. Ojo a esa pelea en la que el protagonista se lanza de un segundo piso y, dentro del mismo plano, la mano de su oponente lo sostiene del pelo sobre el vacío…

-Dachimawa Lee (2008)

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Ryoo Seung-wan recupera al personaje protagonista de su único cortometraje homónimo (rodado en 1998) y construye un largometraje paródico de James Bond y el cine de espías más pulp. Hay partes humorísticas muy grotescas (atentos al gag que involucra a un moribundo ahogado literalmente en mocos), pero el resultado es satisfactorio gracias al sano espíritu kitsch de la propuesta y a que, además, podría funcionar perfectamente sólo como cine de acción.

 

-The Unjust (2010)

Con libreto de Park Hoon-jung, guionista de I Saw the Devil, como aval irreprochable, nuestro director se lanzó a rodar su filme más sutil, un thriller policíaco de caza de gato y ratón entre policías a cual más corrupto. Una cinta eminentemente sobria pero igual de cardíaca que sus trabajos más célebres, y que le proporcionaría más caché y eco internacional.

Esta película llegó a estrenarse también en Sitges 2011, con la particularidad de que el propio director estuvo presente en el Festival: allí pude conocerle y entrevistarle para mi blog cultural Comicsario, que un día fue desmantelado y cuyo contenido de años se perdió para siempre, lo cual me parece un final muy romántico y acorde con la vida. Espero que con mi Fan Page de Facebook ocurra un día lo mismo.

-The Berlin File (2013)

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Debió sentirse a gusto Ryoo Seung-wan con el thriller de suspenso y giros sorpresivos, porque su última película hasta este mes, ese Bereullin («Berlín» en su idioma nativo) que compré en Lima con el título «El narco coreano», sigue esa senda, aunque esta vez su máximo responsable se ocupa también del guión. En la primera mitad de esta película ocurren tantas cosas y se explica su enrevesada pero ingeniosa trama con tal pulcritud y agilidad, que parece que hayamos visto tres horas enteras de buen cine de espionaje. La segunda mitad se vuelve más popcornera y convencional en sus momentos cumbre, pero aun así constituye otro peliculón muy disfrutable, con secuencias de suspenso y acción asombrosas y un final inesperado de veras.

Ya tocaba ver una película protagonizada por un heroico espía de Corea del Norte que deserta pero no por razones ideológicas…

 

-Veteran (Agosto de 2015)

Ya estoy esperando la oportunidad de ver ésta:

Por el aspecto del trailer y la mezcla de thriller, violencia y comedia, mi director de acción favorito vuelve con fuerza a su terreno más familiar.

Hernán Migoya

Escritor y guionista español. Ya está a la venta su nueva novela, "La flor de la limeña" (Planeta Perú).
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