Cholo soy y no me complazcas Viernes, 2 enero 2015

Cómo empezar bien el año diciéndole a tu familia que eres gay (de una vez y sin trauma)

Hernán Migoya

Escritor español. Autor del best-seller "Todas putas" y guionista de “Plagio”, primera novela gráfica europea situada en el Perú. También es autor del ensayo erótico "50 peruanas de bandera", coguionista del biocómic "Señorita Laura" (Premio Luces 2015) y acaba de lanzar su nueva novela, "La flor de la limeña" (Planeta Perú).
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A very gay Christmas en Tumblr.

Si estás preocupado/a por la presión de tus amigos gays o por tu propia conciencia, que te urgen a comunicar a tu familia natural la certeza de que nunca serás “normal” (es decir: que nunca contribuirás a formar una de esas “parejas reales” idílicas formadas por varón, hembra, otra hembra extraoficial o varias, tal vez algún otro varón ocasional, y muchos niños, dentro y fuera del matrimonio), pero te resulta terrorífico enfrentarte a un clan tradicional e intolerante, o simplemente te da pereza lidiar con una familia de ésas que cumple sin cuestionamientos con lo que la sociedad biempensante impone como patrón de “decencia”, éste es el método idóneo para salir del clóset en presencia de todos los tuyos sin perjuicio para tu integridad física ni mental…

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¡Ojo, esto es BASADO EN UNA HISTORIA REAL!

1. Escribe por correo electrónico a tu pareja para que te mande aquella foto tan bonita que te tomó la semana pasada durante una fiesta en casa de ese ex que sí se molesta en poner árbol de Navidad, un abeto bien robusto y hermoso.

2. En el correo con la petición a tu pareja, añádele toda la retórica que puedas imaginar sobre lo mucho que le quieres y las cosas que le harás y te dejarás hacer cuando volváis a casa. Cuanto más pornográficas, mejor.

3. Tu pareja te contestará con el mayor entusiasmo y cariño, no solamente adjuntándote la foto en cuestión, sino prodigándote a su vez un montón de afectuosos comentarios del estilo “Te amo, bebé”, “Te voy a dejar más seco que las arcas de la Municipalidad de Lima”, “Te voy a chupar más que Toledo en el Air Force One”, “Te voy a penetrar más que Noam Chomsky en el imaginario colectivo de los aspirantes a modernos neoyorquinos”, etc.

4. A continuación, redirecciona el correo para enviarlo a TODOS tus familiares, cercanos y lejanos, con la foto adjunta y un breve texto de felicitación por el Año Nuevo, redactado con la mayor formalidad posible y el tono habitual en estas fechas de calidez cristiana, no exento de esa solemnidad típica de los comunicados a la parentela. ATENCIÓN: LA CLAVE ESTÁ EN NO BORRAR DEBAJO EL EXPLÍCITO CONTENIDO PREVIO ENVIADO POR TU PAREJA.

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Un alegre grupo gay según el catalago de verano de Saga Falabella: si en el correo se cuela una foto así, también ayuda… o tal vez no. Imagen de theawesomedaily.com

5. Dale a la tecla “Enter” y espera con paciencia a que ocurra algo. Si todo va bien, toda tu familia leerá los achuchones pornoafectivos por escrito entre tu pareja y tú, pero NO PERCIBIRÁS NINGUNA REACCIÓN POR CORREO. ¿Por qué?

6. Si tu familia es clásica y católicamente retrógrada (y, como la mía, cuenta con elementos MUY homófobos), seguro que además es de ésas incapaz de decir las cosas a la cara por guardar las apariencias y una fachada de “decencia”: más preocupadas del qué dirán que del qué. Todos tus familiares habrán leído tu correo y descubierto los arrumacos mutuos que tú y tu pareja os dirigís; se habrán caído de la silla del shock y leído y releído las procacidades de puro morbo y SOBRE TODO el nombre de pila de quien te envía el mensaje, comprobando que en efecto denomina a una persona de tu mismo sexo; se habrán llamado entre sí para indignarse en pequeño comité, tal vez alguno se atreva incluso a llamar a tus padres.

7. Es decir: tendrás una revolución a tus espaldas sin que a ti te salpique nada porque, creídos de que la información se ha colado por accidente, todos murmurarán con cuidado de que no llegue a tus oídos…

8. Finalmente, sin que a ti haya llegado ninguna noticia del escándalo colateral que has generado, tu madre irá a visitarte semanas o meses después y, como quien no quiere la cosa, mencionará el detalle… Como tu madre te conoce bien, tal vez adivine que lo hiciste adrede. Y como ya sospechó siempre tu orientación, sentirá alivio también de que el resto de la familia esté al corriente. Lloraréis juntos, os abrazaréis y te dirá que siempre fuiste su pequeño o su pequeña. Y te confidenciará que algún otro miembro de la familia ha seguido también tu ejemplo.

9. Misión cumplida: saliste del clóset, pero por otra puerta. ¡Ellos te vieron a ti, pero tú a ellos no!

10. Epílogo: la persona a la que le sucedió esta anécdota no reenvió deliberadamente toda la comunicación privada con su pareja, sino que lo hizo por accidente. Sin embargo, el feliz resultado fue el mismo: como pasar por un mal trago sin enterarte, como soportar una operación a vida o muerte sin que nadie te avisase y con la anestesia aplicada a traición, pero con un 100% de efectividad.

Ahora toda su familia, cercana y lejana, sabe que si quiere visitarle, tendrá que hacerlo con plena consciencia de que él ha formado un hogar gay, tan normal como otro cualquiera formado en base al amor, y aceptando sus reglas, tan normales como en cualquier otra casa.

PD. Este truco también se puede hacer aunque no seas gay, sólo por diversión.

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Foto de schadenfreude.net

Hernán Migoya

Escritor español. Autor del best-seller "Todas putas" y guionista de “Plagio”, primera novela gráfica europea situada en el Perú. También es autor del ensayo erótico "50 peruanas de bandera", coguionista del biocómic "Señorita Laura" (Premio Luces 2015) y acaba de lanzar su nueva novela, "La flor de la limeña" (Planeta Perú).