Cholo soy y no me complazcas Viernes, 17 octubre 2014

El nacimiento de “Grumete Grau”: descubre cómo se crea un héroe de historieta para todos los niños peruanos

Hernán Migoya

Escritor español. Autor del best-seller "Todas putas" y guionista de “Plagio”, primera novela gráfica europea situada en el Perú. También es autor del ensayo erótico "50 peruanas de bandera", coguionista del biocómic "Señorita Laura" (Premio Luces 2015) y acaba de lanzar su nueva novela, "La flor de la limeña" (Planeta Perú).

Grumete Grau Portada en baja RETOCADA

Ésta es la historia de un sueño hecho realidad.

El sueño no es mío: lo tuvo desde hace tiempo un productor de animación llamado Rodrigo Quijandría.

El sueño consistía en convertir al héroe peruano Miguel Grau en un personaje de nueve años que con sus aventuras deslumbrase instruyendo a niños y jóvenes ¿y por qué no?… también a adultos que se nieguen a que todas las historietas, series o películas interesantes provengan de otras latitudes y referencias culturales.

Grumete Grau es una obra de cómic hecha por un equipo de artistas peruanos (soy el único integrante que todavía no lo es) para un público peruano. Rodrigo Quijandría me encargó escribir las aventuras del valiente muchacho y coordinar ese equipo… Y todos juntos hemos logrado este pequeño milagro.

Gestar cómics siempre ha sido lo mío: desde los 17 años escribo historietas profesionalmente y desde los 20 años he sido coordinador editorial. Por eso asumí con tanto entusiasmo el reto de hacer realidad Grumete Grau.

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Miguelito nos cuenta sus aventuras en el bergantín Tescua durante su primer viaje a los 9 años… y su naufragio.

 

Utilizando métodos narrativos de las superpotencias para contar historias nuestras

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Miguelito Grau conoce a Manuela Sáenz en su retiro de Paita: la “Libertadora del Libertador” le contará de Simón Bolívar y le dará conciencia de futuro héroe.

Personalmente, siempre he creído en el lema “De lo local a lo universal”: seguro que es muy divertido escribir historietas de Superman, pero siempre pasa por renunciar a lo local para asumir una convención estándar y unos objetivos creados, modelados y desarrollados desde Estados Unidos. Mi pasión es escribir historias localistas, con su propio sabor. Y llevarlas lo más lejos posible usando todas las armas que proporciona el medio, tal y como se ha desarrollado éste en las principales potencias culturales.

Mi trabajo consistió, pues, en ensamblar un equipo de artistas para poder crear un cómic que tomase la figura histórica de Miguel Grau y la acercase a los niños y adolescentes, actualizando de alguna manera el mito. Mi mayor preocupación fue quitar ese sabor a estatua de bronce que tiene Grau en la memoria colectiva y sustituir el bronce por carne. O sea: humanizarlo.

Lo mejor de todo es que Grau en un GRAN héroe y un mito excepcional. Es militar, pero un militar COMPASIVO, por lo que resulta muy fácil que todos nos sintamos identificados con él. No es un fanático belicista ni un asesino cuestionado como otros muchos héroes tradicionales de otros países. Y esos valores suyos, que hoy día tienen más vigencia que nunca (la compasión, la tolerancia, la honestidad en la defensa de los valores propios, la ausencia de doblez o hipocresía, la entrega íntegra) son los valores que también transmite el pequeño Miguelito Grau.

Grumete Grau posee una narrativa basada en el cómic estadounidense y plasmada con un grafismo manga. Quien se queja de que hemos utilizado herramientas “extranjeras” debería quejarse de que se hagan películas cuando el invento del cine fue francés; o de que haya grupos de rock latinoamericanos o españoles cuando el rock fue un invento estadounidense… o de que el Huáscar de Grau fuese diseñado y construido por ingleses. Es un razonamiento sencillamente absurdo.

O se hacen cómics siguiendo el lenguaje desarrollado por los maestros del cómic, sean de donde sean, o no se hace nada.

 

Armando el equipo

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Cuando todo era un sueño por cumplir: de pie, Hernán Migoya, Rodrigo Villarreal y Annie Paytán; sentados, Ricardo Montes y Laura Carranza. 

Ricardo Montes (28) fue el dibujante principal del proyecto inicial de animación y el responsable de la impronta manga en los personajes. Es un dibujante maravilloso, pero que tenía un solo y abrumador hándicap: jamás había dibujado cómics. ¿La solución? Transformé los guiones redactados mecanográficamente (como un guión de cine convencional) en storyboards hechos por mí mismo, para que él pudiese entender la planificación de cada página (su puesta en escena en cuanto a la distribución de viñetas y enfoques de cada una). Ricardo entendió el lenguaje de la historieta a la primera y plasmó con un excelente lápiz mis funcionales esbozos.

Luego enrolamos un entintador. Rodrigo Villarreal, de 24 años, casi un debutante. Él se ocupó de sustituir el lápiz de Ricardo por líneas de tinta, desde su tableta gráfica, previo escaneo de todas las páginas, evolucionando su “mano” con una celeridad y calidad pasmosas.

A continuación, Annie Paytán Cubas, especialista en diseños de 3D con sólo 20 años de edad, añadía los fondos más espectaculares: construía en la computadora cada objeto requerido (las casas de Piura y Paita, el bergantín Tescua, la isla Gorgona donde Miguel naufraga en su primer viaje…) y los insertaba en cada viñeta.

Después, Laura Carranza retocó digitalmente todo el arte y marcó la paleta de colores de las páginas, tarea en la que se esmeró con maestría Gabriela “Gab” Contreras.

Mi trabajo consistió (aparte de escribir todas las historias incluidas en GG con la ayuda en Documentación de Giorgio Madueño Cuzzi) en asegurarme de que la maquinaria del equipo funcionase óptimamente.

El resultado visual superó todas mis expectativas.

 

Ejemplo de mis storyboards para guiar visualmente al dibujante.

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 Lápices de Ricardo Montes de esas tres páginas.

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Entintado de Rodrigo Villarreal.

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Fondos 3D de Annie Paytán Cubas.

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Páginas finales con retoques de Laura Carranza y color de Gab Conteras.

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Amor por la Historia, por la aventura… y por la lectura

Grumete Grau ya se encuentra a la venta en prácticamente todas las librerías peruanas y está obteniendo una acogida excepcional. Nuestra intención es sembrar en los niños el interés por conocer una de las figuras más excepcionales de la Historia del Perú, y de paso inocularles el amor por la lectura, incitándoles a abrir más cómics y también más libros. En resumen, hacerles sentir como cuando yo tenía su edad y sostenía en mis manos libros de Jules Verne, de Jack London, de Emilio Salgari… Patricia del Río lo entendió a la perfección en su generoso prólogo.

El aliciente de poder incentivar la lectura entre todos los niños del Perú nos llena de ilusión. Personalmente me gustaría que esos niños vean en la lectura no sólo un medio de entretenimiento y de enriquecimiento espiritual e intelectual, una fuente de crecimiento interior, sino también una herramienta que les permita superar obstáculos exteriores y mejorar su situación personal, como a mí me permitió mejorar la mía cumpliendo de paso mis sueños: creando historias.

Con Grumete Grau queremos invitar a todo el público a soñar y animarles a fomentar su propia creatividad.

La otra ilusión satisfecha es la de haber canalizado un montón de talento de varios artistas jóvenes peruanos que de otro modo no tendrían dónde publicar. Sobra talento, pero falta industria.

En este sentido ha sido providencial la entrada de Editora Vuk en el proceso: la empresa creada por María Elena Rafajloski y su hijo Zlatko Pérez-Luna ha sido la mejor opción editorial posible. Conocidos sobre todo por publicar en el Perú los exitosos comic-books de The Walking Dead, a ellos les interesó de Grumete Grau la posibilidad de ofrecer al público una obra de producción propia con calidad comparable a la de países como EEUU, Francia, Japón, Italia, España o Argentina; a nosotros nos interesó de Vuk su intachable profesionalidad en la edición… y también su honradez, rasgo que debería ser fundamental en cualquier editor.

Vuk y Grumete Grau sentimos que estamos siendo pioneros. Aunque no somos los únicos: ahí está la saga de ciencia ficción adulta Panóptica, del dibujante Hugo Espinoza y el guionista (tal vez el mejor guionista peruano de cómics) César Santiváñez, jugándose su dinero al lanzarse a la autoedición; o el admirable paso de Med Comics de acudir a los kioscos con su Chola Power y sus superhéroes autóctonos.

Ojalá otras iniciativas sigan nuestros pasos y aparezcan más cómics de consumo masivo con factura profesional y contenidos propios, donde los dibujantes peruanos se puedan foguear en historietas largas y ambiciosas, que les ayuden a desarrollar su estilo artístico e inquietudes narrativas. Ojalá el público se conciencie de apoyar estas iniciativas, siempre que tras su adquisición también les satisfagan esos contenidos, claro está.

 

Hecho en Perú alternativo

De otro modo, tendremos que resignarnos a ser, como ocurre en tantos países, “mano de obra” para los cómics del imperio yanqui.

Pero ahora es tiempo de celebrar. Todo mi equipo y yo, y también el creador de Grumete Grau, estamos felices con nuestro cómic y queremos hacer felices a miles de lectores, niños y adultos. Si tú quieres vernos a todos, el programa de Marco Sifuentes nos reunió:

Hernán Migoya

Escritor español. Autor del best-seller "Todas putas" y guionista de “Plagio”, primera novela gráfica europea situada en el Perú. También es autor del ensayo erótico "50 peruanas de bandera", coguionista del biocómic "Señorita Laura" (Premio Luces 2015) y acaba de lanzar su nueva novela, "La flor de la limeña" (Planeta Perú).