Cholo soy y no me complazcas Jueves, 17 julio 2014

Analí Cabrera: Una peruana de bandera

Hernán Migoya

Escritor y guionista español. Ya está a la venta su nueva novela, "La flor de la limeña" (Planeta Perú).

Portada 50 Peruanas (highres)

Planeta Perú me ofreció editar mi primer libro escrito específicamente para este país y, una vez más, la idea que brotó en mí fue escribir de mujeres, como más o menos termino haciendo siempre, ya que son mi razón de ser: qué le vamos a hacer, el fútbol no me gusta. Así nació 50 peruanas de bandera. Era lo que me pedían cuerpo y alma, porque sigo pensando que las peruanas son con diferencia mi tipo de mujer predilecta y porque parece que nadie lo había proclamado antes con un libro entero dedicado a ellas. Este señor puede dar fe de mi entusiasmo:

Pero no deseaba escribir un homenaje de esos que se estilan en las dictaduras comunistas y en los actos institucionales, donde solamente se valoran discursos moralistas y solemnes (y muchas veces hipócritas), con palabras rimbombantes y a menudo vacías sobre la mujer trabajadora, el esfuerzo, el sacrificio, etc., todo muy serio, muy pomposo, en demasiadas ocasiones muy falso y donde la celebración de la belleza, la alegría, la serenidad, el humor y el erotismo se consideran manifestaciones banales. A mí me gustan las peruanas porque están tremendas y porque su modo de ser me fascina, básicamente. Y sí, también porque se han sacrificado mucho en una sociedad demasiado machista y ya es hora de que ellas hagan lo que les da la gana: es hora de que disfruten y de animarlas a que sean ellas mismas. Y si nos quieren enviar a freír espárragos, están en su derecho. Por eso, entre mis celebridades reverenciadas hay cabida para el misterio de Magaly Solierla clase de Claudia Cisneros, la chispa de Tula Rodríguez, la malcriadez de Shirley Arica, la sensualidad de Teddy Guzmán, el aplomo de Olenka Zimmermann o el irresistible candor de Alicia Retto (cuyo esposo me quiere matar después de leer el libro, según comenta ella en su página de Facebook:

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50 peruanas de bandera es un acto de adoración a las peruanas y punto. He retratado a mujeres periodistas, cantantes, actrices, empresarias y vedettes con idéntico desprejuicio, desenfado y admiración. He sido frívolo cuando el tono lo requería y grave cuando el tema lo demandaba, con textos poéticos y libertinos, impúdicos y muy sinceros. He tenido la suerte de que una gran mujer (y gran periodista) como Patricia del Río conecte con el discurso de mi libro y escriba sobre su contenido mucho más certeramente de lo que yo sé.

Y si tengo que elegir uno de los textos de 50 peruanas de bandera por su especial resonancia en mí, me quedo sin duda con el de Analí Cabrera, una dama que conjugó naturalidad, belleza y ternura hasta su último aliento. Me hubiese encantado conocerla y se encuadra al 100% en mi canon estético y moral, que no tiene por qué corresponderse con el de otras personas. Pero en este caso, creo, hay unanimidad.

Con todo cariño y el mayor de los respetos hacia su memoria, os dejo esta loa a Analí:

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INGREDIENTES

-La novia de todos los peruanos

-Integridad moral y salud mental

-Solera bien entendida

-Sonrisa que conmueve a Dios

-Bella hasta el final

RECETA

Dijo Alan García que ‘Chelita’ era la novia que todos los peruanos hubieran querido tener. Me parece un bonito elogio; lo veo y elevo la apuesta: era la novia que todos los peruanos hubieran querido tener y les aseguro que más de un español también.

Acabo de ver un reportaje en Youtube con la noticia de su fallecimiento en 2011 a manos del Lucifer de nuestros días y, sólo con observar a Analí Cabrera sonreír unos segundos ante la cámara en el recordatorio visual de rigor, me he pegado un panzón de llorar que yo mismo me he sorprendido. No sabía nada de relevancia referente a esta mujer, más allá de su trágico fin, y apenas sigo sin saberlo: pero ahora sí sé que era el tipo de persona que, cuando sonríe, hace llorar a Dios.

Cuando yo era muy niño, estuve enamorado de mi tía. Se trató sin duda de mi primer enamoramiento, tan temprano lo viví que no fue hasta bien entrada la edad adulta que lo recordé. Y lo recordé precisamente por mi tendencia natural a amar a la mujer latina: y es que mi tía parece sudamericana completamente, aunque mi madre me jura y rejura que su sangre es 100% española. Yo no le creo, más bien estoy convencido de que en un despiste de mi abuelo, un peruano mañoso se coló entre los muslos de mi abuela y le dejó un regalito invaluable.

Sea como fuere, cuando repaso las imágenes de los últimos años de Analí, tan pletórica de juventud recién entrada en su medio siglo de vida, es como si yo tuviese otra vez cinco primaveras y mi tía nos visitara desde la remota y rica Suiza adonde emigró de adolescente, ya casada con un suizo buenazo y con tres hijos preciosos que legar al mundo; es como si yo estuviese de nuevo en el regazo de mi madre, en el asiento trasero del auto que nos devuelve de Barcelona a nuestro pueblo, mirando absorto a aquella mujer tan guapa que viene de tan lejos, de una guapura también lejana hasta entonces y casi dolorosa, pero a la vez transmisora de tanta paz; una belleza exótica, morena, dulce, hondamente femenina. Y ya aquel niño se desarmaba de toda coraza premonitoria del caparazón adulto que desarrollan los hombres, ante tal efusión natural de armonía femenina.

Eso es lo que siento cuando veo a Analí sonreír.

Me dan ganas de comprarme una guitarra y componer un tema en su honor titulado “La chica de Panamericana”, que compita y bata en su propio terreno la dulzura y genialidad de la de Ipanema. Por desear que no quede, la musa es mejor.

Por una extraña alianza con su nefanda enfermedad, la belleza de Analí ganaba con el cabello corto: así, conforme el mal de su cuerpo avanzaba, su hermosura aumentaba a ojos vista, como contradiciendo los horrendos efectos de su padecer. Nunca he contemplado enferma tan bonita como Analí Cabrera. ¿Saben por qué? Porque aun en los peores momentos de su trance mortal, pareciera que fuese ella quien iba a cuidar de nosotros.

He ahí el secreto de su inmenso poder.

  TIP

Amor eterno e inolvidable

Hernán Migoya

Escritor y guionista español. Ya está a la venta su nueva novela, "La flor de la limeña" (Planeta Perú).
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